El
diaconado entre los Discípulos de Cristo
Por
Rev. Lucas Torres, Pastor Nacional Interino para Ministerios Hispanos,
1992-1999, agosto 2005-presente.
I.
El Diaconado en la Biblia
La
palabra diaconado es una transliteración de la raíz
griega diakon. Aparece en tres palabras del Nuevo
Testamento: diakónein (el verbo "servir");
diákonos (el nombre "servidor");
y diakonía (la posición de aquellos
que sirven o el diaconado).
El
término se usa en el sentido general de servir en las mesas,
como en la historia de Marta y María (Lucas 10:38-42). Pero
Jesús amplió el sentido de la palabra cuando dijo
"el que entre ustedes quiera ser grande, deberá servir
a los demás..." (Mateo 20:26).
El
Apóstol Pablo elabora aun más el significado nuevo
del término. En 2 Corintios 5:17-18 dice: "De modo que
si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas
pasaran; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene
de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y
nos dio el ministerio (diakonía) de la reconciliación."
Diakonía para Pablo era servicio, ministerio,
y se refiere a sí mismo como un diákonos (2 Corintios
6:3,4; Colosenses 1:24-25).
Tempranamente
la iglesia estableció el cargo de diácono. En Hechos
6:1-5 la iglesia comisionó a siete miembros para la distribución
de alimentos y otros auxilios a las viudas.
Es
de crucial importancia notar que hombres y mujeres servían
en este importante ministerio en la Iglesia Primitiva. Tanto los
hombres como las mujeres se mencionan en las instrucciones que se
le da al diaconado en 1 Timoteo 3:8-13. En Romanos 16:1 Pablo indica:
"Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa en la iglesia
de Cencreas." Esto concuerda con lo que Pablo enseña
en Gálatas 3:28: "Ya no hay judío ni griego,
no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, porque todos
vosotros sois uno en Cristo Jesús". Al principio habrá
confusión en cuanto a la correcta traducción de la
palabra se usaba diáconos y diaconisa pero ahora, la Nueva
Versión Revisada de la Biblia Reina Valera la palabra diákonos
se traduce como diácono tanto para hombres como para mujeres.
II.
Características de un Diácono
Una
publicación de la Iglesia Cristiana (Discípulos de
Cristo) "Usted como Diácono de la Iglesia", Christian
Board of Publication, St. Louis, MO enumera las siguientes características
de un diácono:
- Un
espíritu de amor. Toda característica espiritual
es importante, pero "si no tenemos amor, de nada nos sirve",
dice el Apóstol Pablo. (1 Corintios 13)
- Un
espíritu de compromiso. Los diáconos deben
ser los miembros más dedicados de la iglesia. Las asignaciones
que se les hacen deben tomarlas con toda seriedad y buena disposición
de trabajo; no se puede concebir un diácono que acostumbra
faltar a la iglesia por cualquier razón, o que no ayuda
a sostener la obra con sus diezmos y ofrendas. Un diácono
debe estar comprometido a apoyar el programa total de la iglesia.
- Un
espíritu de dar. Jesús dijo: "Donde
estuviese vuestro tesoro allí estará vuestro corazón".
Como se indicó antes, un diácono es un mayordomo
fiel y consagrado de su tiempo y sus bienes materiales.
- Un
espíritu de cooperación y respeto. El trabajo
del diácono es en colaboración con otros. Aunque
no siempre ha de esperarse que todos estén de acuerdo en
todo, no obstante, el cuerpo de diáconos debe mostrar siempre
un sentido de disciplina basado en el respeto mutuo y el amor
por la Obra y el mandato de Cristo.
- Un
espíritu de apoyo. Íntimamente conectada
con la característica anterior, el diácono debe
observar un sentido de apoyo y respaldo al liderato de la iglesia,
a los ancianos y otros oficiales, y sobre todo al pastor.
- Un
espíritu de imparcialidad. El diácono debe
estar receptivo a nuevas ideas y nuevas formas de ministerio,
abierto a crecer siempre, estudiando la Biblia, leyendo libros
importantes, asistiendo a seminarios y talleres, para desarrollar
mayores destrezas de liderato. Lo importante es dejar atrás
la actitud tan generalizada de que "esto siempre se ha hecho
así", y que es promotora de estancamiento y parálisis.
III.
Funciones del Diaconado
- Aceptar
de buen grado y ejecutar tareas de servicio a la iglesia, sus
miembros y la comunidad. Los diáconos deben verse
a sí mismos como coadjutores que desempeñan funciones
de apoyo al programa general. Como tales ofrecerán sus
servicios a los comités de trabajo de la congregación
en las diferentes aéreas de ministerio: evangelismo, educación
cristiana, adoración, acción social, misiones, propiedad,
etc. En esta función, el diaconado se pone a la disposición
de los comités o departamentos de la iglesia, para ofrecer
servicios auxiliares en diferentes áreas.
- Servir
a aquellos que están en necesidad. Usando Hechos
6:1-5 como modelo, algunas congregaciones organizan a los diáconos
para administrar fondos y actividades de beneficencia que ayuden
a los más necesitados.
- Servir
en la Mesa de Comunión y otros eventos litúrgicos.
Servir en la mesa es un verdadero ministerio, que debe realizarse
con digna solemnidad. Esto debe incluir el servicio, tanto como
la preparación previa y cuidado de los equipos. Esta importante
función debe extenderse a la visita de los enfermos y ancianos
que no pueden asistir a la iglesia, a quienes deben administrárseles
la Santa Cena con regularidad. Otros importantes servicios que
los diáconos realizan son: colectar las ofrendas, recepción
de asistentes al culto, registro de visitantes y acomodo de asistentes
al culto. (Estas funciones pueden delegarse en un cuerpo de ujieres
que no tienen que ocupar necesariamente el cargo de diáconos).
En adición, otros eventos litúrgicos de gran importancia
son: auxiliar en los bautismos, bodas y servicios funerales. En
todas estas funciones los diáconos deben realizar sus responsabilidades
en espíritu de oración y consagración, sabiendo
que es un servicio al Señor.
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