Una filosofía
educativa para los Discípulos de Cristo
Un
bosquejo elaborado
Por
Tomás J. Liggett
I.
Introducción: La definición del tema
El
presente bosquejo no pretende ser un trabajo completo en torno
a la educación cristiana para las Iglesias Cristianas –
Discípulos, sino un bosquejo elaborado. Además,
debe aclararse que se trata de una orientación básica,
un punto de vista acerca de la educación cristiana, y no
trata de muchos aspectos del programa educativo tales como la
metodología, las bases para la selección de materiales,
y el desarrollo y supervisión del programa de educación
cristiana en una congregación local.
También
debe aclararse que se trata de una presentación para las
Iglesias Cristianas (Discípulos de Cristo). Entendemos
que en cuanto a todo lo que es básico y fundamental, los
Discípulos lo tenemos en común con la gran mayoría
de los cristianos evangélicos y en gran parte también
con los cristianos católicos-romanos. El hecho de acentuar
en este bosquejo lo particular de los Discípulos en modo
alguno debe entenderse como una orientación sectaria o
confesional. Pues dejamos claramente establecido que en lo fundamental,
compartimos lo esencial de la tradición cristiana con todos
los cristianos, y de este supuesto, partimos en el sentido de
nuestra propia tradición en relación con la educación
cristiana.
II.
La búsqueda por una orientación educativa.
A.
La Etapa Negativa. En los primeros años del movimiento
de los Discípulos de Cristo, debemos reconocer que hay
mucha evidencia de una actitud negativa con respectos a la tarea
educativa de la Iglesia. Los líderes principales eran personas
de buena preparación teológica y en modo alguno
defendían la virtud de la ignorancia. Pero es verdad que
en los primeros años, Alejandro Campbell tendía
a condenar la “Escuela Bíblica” como una institución
que no tenía antecedentes en la Iglesia primitiva. En esa
etapa, él se esforzaba en restaurar a la Iglesia primitiva
en todos sus detalles y con un espíritu bastante legalista.
Esta actitud tuvo una buena acogida en la frontera norteamericana
del 1800 debido a ciertos prejuicios comunes en contra de la cultura
superior europea y de la costa oriental de los Estados Unidos.
Afortunadamente, esta etapa negativa no duró mucho tiempo
ni ha dejado una influencia duradera en la tradición de
la Iglesia.
B.
La era de transición (1830-1840). A partir de 1828, uno
puede discernir las señales de cambios en el pensamiento
de Campbell que se reflejó en su separación de la
Asociación Bautista y con la unión de su movimiento
con el de Stone. Durante esta década, tiende a desaparecer
el espíritu cerrado de antes y se multiplican las señales
de una atmósfera mucho más amplia. La literatura
publicada en esta década demuestra claramente estas señales
y se puede vislumbrar una época nueva en el movimiento.
C.
Nueva orientación positiva. A fines de la cuarta década
del siglo, se ve una actitud mucho más positiva hacia la
educación en todas sus formas. Las iglesias empiezan a
reforzar su programa de educación cristiana y se multiplican
marcadamente las escuelas bíblicas. Comienza a aparecer
literatura que sirve como base de la instrucción religiosa,
suplementando a la Biblia que era y siempre ha sido el centro
del contenido del programa educativo de la Iglesia. Los Discípulos
comienzan a fundar colegios y universidades, respaldar vigorosamente
la educación superior; y en todas estas instituciones,
la enseñanza de la Biblia ocupaba un lugar central e importante.
Al surgir la tendencia de la cooperación interdenominacional
en la obra de las escuelas bíblicas y en la educación
cristiana en general, los Discípulos tomaron parte desde
el comienzo y en el siglo 20 desempeñaron un papel destacado
en este campo.
III.
Características del movimiento de los Discípulos
que más directamente afectan a su filosofía de educación
cristiana.
A.
Dos raíces importantes del movimiento. El movimiento comenzó
a principios del siglo 19 en la frontera norteamericana y recibió
su primer impulso de los avivamientos emocionales de aquella época.
Stone y otros tomaron parte activa en estos avivamientos y las
características de énfasis sobre la parte emocional
de la religión y la aprobación subjetiva de la religión
dejaron sus efectos duraderos en el seno de la Iglesia. Por el
otro lado, A. Campbell era un producto de la filosofía
empírica de Juan Locke. Locke era un gran racionalista
inglés y su filosofía correspondía al modo
científico de pensar. El movimiento de los Discípulos
de Cristo no puede entenderse bien a menos que se aprecie debidamente
las influencias de estas dos corrientes.
B.
Empirismo y la religión. Según el modo de pensar
de Locke y el empirismo, el hombre nace sin ninguna idea innata.
Su mente es una “tabal rasa” – desprovista de
ideas en el comienzo de la vida, pero capaz de recibirlas en el
transcurso de la vida. Las ideas y los conceptos llegan a imprimirse
en la mente a través de la percepción sensorial
–de los cinco sentidos. Luego, el ser humano siendo un ser
racional, puede reflexionar sobre estas ideas, conceptos y datos,
y formular sus juicios y llegar a conclusiones. Este proceso tiene
una relación directa con la fe, según Locke y Campbell.
El conocimiento religioso se adquiere como todo conocimiento –
a través de los sentidos. El hombre no tiene ningún
“sexto sentido” por medio del cual puede conocer a
Dios, sino que los conocimientos religiosos le llegan por estos
sentidos. La fe no es un don especial otorgado por el Espíritu
Santo, sino que es una confianza que surge como una conclusión
lógica basada en el testimonio y la evidencia. La fe, pues,
es un acto intelectual y es natural que para tener fe, sea necesario
que la persona reciba un testimonio y una evidencia que convenzan.
Además, el hombre conoce las cosas particulares, pues por
sus sentidos él las percibe. O puede tomar de sus cualidades
y características por estos mismos sentidos.
Pero
las deducciones que él hace en cuanto a las esencias o
las sustancias de estas cosas son “opiniones” a que
él ha llegado, pero no constituyen conocimiento directo.
Esto lleva a Campbell a insistir que al cristiano le es revelado
un conocimiento del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
pero que podemos tener solamente una “opinión”
en cuanto a sus sustancias. Por lo tanto, la doctrina de la Trinidad
era para él algo optativo en la teología cristiana.
Mientras la mayoría de los miembros de la Iglesia son trinitarios
en su punto de vista, nunca ha sido obligatoria la aceptación
de la doctrina que establece la consustancialidad de las tres
personas. Campbell reconoce el carácter incompleto y parcial
del conocimiento humano, y por lo tanto, el carácter provisorio
de nuestras opiniones y conclusiones. Debido a la influencia de
Locke, a través de Campbell, los discípulos siempre
han concedido un lugar importante a la razón y al pensamiento
en la vida religiosa. Este hecho nos ha llevado a acentuar mucho
la importancia de la religión en la vida cristiana.
C.
La revelación. Los Discípulos afirmamos que Dios
se ha revelado a través de sus profetas y especialmente
a través de su Hijo. Esta revelación se encuentra
en los libros del canon bíblico y es a través de
esta literatura que el Espíritu Santo se hace conocer.
Se reconoce que esta revelación es incompleta y que hay
un lugar legítimo para la especulación teológica
– pero se insiste en la importancia de reconocer el hecho
de que es especulación teológica y no siempre revelación.
Campbell insistía en la importancia de estudios a fondo
de la literatura bíblica. Es indispensable que el estudiante
sepa todo lo posible acerca del autor, las condiciones de la época,
los lectores originales, etc. A fin de entender el sentido de
la revelación contenida en el libro – así
que desde el principio, los Discípulos creían en
y practicaban la crítica bíblica.
D.
La Iglesia de Cristo. Los Discípulos parten de una premisa
ecuménica en su doctrina de la Iglesia. La Iglesia de Cristo
en la tierra es intencional, constitucional y esencialmente una.
La unidad de la Iglesia, como se desprende de la frase anterior,
es un don de Dios y no un logro de los hombres, un hecho al cual
debe darse testimonio y no un ideal hacia el cual debemos movernos.
Esta premisa hace imposible una educación sectaria o confesional,
pues siendo una la Iglesia, todo su programa debe partir de este
hecho, incluso el programa de educación cristiana. Además,
la congregación local se compone de miembros quienes se
han unido a ella voluntariamente y por decisión propia.
Este hecho impone a la Iglesia la tarea de dejar perfectamente
claro el sentido de ser miembro de la Iglesia y el sentido de
ser miembro de la vida cristiana.
E.
Flexibilidad y adaptación. La influencia de Campbell ha
creado en la Iglesia Discípulos de Cristo una capacidad
excepcional de adaptación a nuevas circunstancias y nuevos
conocimientos. A medida que avanza la compresión del hombre,
del mundo y la naturaleza, de las religiones en general y del
cristiano en particular, se impone a la Iglesia una correspondiente
adaptación a estos nuevos datos. Por lo tanto, los Discípulos
en su estudio y comprensión de la Biblia y su entendimiento
de la historia cristiana, han venido modificando su punto de vista
a la luz de nuevos datos. En la misma manera, se ha adoptado en
la educación cristiana los métodos pedagógicos
que han demostrado ser de mayor valor y eficacia. Los Discípulos
se han destacado en el campo de la educación cristiana
precisamente por su disposición de adaptar nuevos métodos
y técnicas.
IV.
Hacia una filosofía educativa para los Discípulos
de Cristo,
A.
A la luz de la descripción rápida hecha acerca de
nuestro movimiento, se hace evidente que el programa de educación
cristiana tiene gran importancia para nuestra iglesia. Quizás
en otras tradiciones la educción sería buena, pero
no indispensable, en la tradición nuestra se hace completamente
indispensable. Es verdad que uno se justifica por la fe (pistis)
en la religión cristiana, pero también es verdad
que uno se perfecciones por el conocimiento (gnosis), como afirmaba
el gran dirigente de Alejandría, Clemente. En todo el proceso
de la obra en la iglesia –su testimonio, su evangelismo,
su servicio, su proclamación y su unidad como pueblo de
Dios—en todo este proceso la educación cristiana
es de primordial importancia.
B.
Una “filosofía” educativa es importante. Como
la educación cristiana se ha establecido como de importancia,
es también necesario ver la importancia que tiene una filosofía
cuidadosamente elaborada y claramente adoptada. Solamente a base
de una filosofía puede uno darle unidad y coherencia al
programa de educación cristiana, escoger los métodos
y los materiales que sean más adecuados y convenientes,
y adoptar los procedimientos que conduzcan a los fines definidos
por esta filosofía. Sin una filosofías, los pormenores
del programa de educación cristiana fácilmente se
tornan en caos y dejan en el seno de la iglesia una gran confusión.
Es por falta de una filosofía claramente adoptada que a
veces uno encuentra a una iglesia usando materiales y métodos
educativos que contradicen claramente el mismo espíritu
de la Iglesia Discípulos de Cristo.
C.
Entre los elementos importantes a considerarse en la formulación
de una filosofía educativa deben mencionarse los siguientes:
1.
Debe tenerse en cuenta toda la personalidad del hombre en la
formulación de
la filosofía. La educación cristiana no es una
educación para el “alma”, sino para el hombre
entero. El evangélico que asiste a la Iglesia es el mismo
que actúa en la vida política, económica
y social. El mismo que necesita el pan espiritual es el que
necesita el pan de cada día. La religión no es
un aspecto de la vida del hombre, sino una dimensión
de toda la vida humana y la educación cristiana tiene
que tomarlo en cuenta.
2.
Debe tenerse en cuenta toda la vida colectiva. No hay tal cosa
como una actividad secular o una parte secular de la vida humana.
No hay ningún aspecto de la vida de los hombres que no
sea de la preocupación de Dios, y por ende de la Iglesia.
No se puede separar el hombre “miembro de la iglesia”
del hombre “miembro del partido político”
y la interpretación de la fe y la ética cristiana
deben hacerse de tal manera que alumbre de verdad todas las
facetas y todas las dimensiones de la vida humana.
3.
El programa debe ser orientado “hacia el mundo”.
Por demasiado tiempo, el programa de educación cristiana
ha sido orientado hacia la iglesia; y ahora es necesario orientarlo
hacia el mundo. La Iglesia existe para el bien del mundo, par
testimoniar del amor de Dios para el mundo, para servir a las
necesidades del mundo y para proclamar el evangelio de Jesucristo
al mundo. Por lo tanto, la educación de los miembros
de la Iglesia debe hacerse de tal manera que estén preparados
para tomar su parte en el cumplimento de la misión de
la Iglesia en el mundo.
4.
El libre examen de los materiales es de derecho de cada iglesia
y de cada director de educación cristiana. Nuestra denominación
no impone el uso de unos materiales dados. Pero este derecho
conlleva la obligación de los ministros y los directores
de educación cristiana a hacer un estudio cuidadoso de
los materiales disponibles, averiguando cuáles son las
bases teológicas y pedagógicas de los mismos,
rechazando aquellos que contradicen los principios de la Iglesia
y adoptando exclusivamente los materiales que ayuden a la Iglesia
a realizar su genuina misión en el mundo.
5.
Al revisar los materiales, se debe dar atención especial
a ciertas áreas de gran importancia. ¿Qué
concepto de Dios se refleja en estos materiales? ¿Cuál
es el concepto de la Biblia y cómo se usan los materiales
críticos acerca de la Biblia? ¿Qué concepto
de hombre, de pecado, de redención, etc., se encuentra
en las páginas de los libros? ¿Hasta qué
punto se expresan en los materiales los conceptos ecuménicos
de la Iglesia Discípulos de Cristo? Esto quiere decir
que la selección de materiales para la educación
cristiana significa una tarea difícil y delicada para
el pastor y los líderes de la iglesia.
6.
Debe de reconocerse claramente el principio de “crecimiento”
en los métodos, los materiales y los procedimientos que
se adoptan en la educación cristiana. Todo debe ser adaptado
a las diversas edades y las distintas etapas de la vida. Esto
significa la responsabilidad de dar mucho pensamiento a la división
de la iglesia en sus grupos o clases y luego a la selección
de maestros, materiales, etc. Solamente un programa de educación
cristiana que dé la atención necesaria a los alumnos
con sus intereses y necesidades particulares podrá tener
éxito en la iglesia.
D.
Luego de la formulación de la filosofía básica
y la implantación del programa de educación cristiana
, corresponde a los pastores y líderes responsables por
la supervisión de este programa hacer una evaluación
periódica de los resultados del mismo. En esta evaluación,
debe de tomar en cuenta los resultados obtenidos hasta la fecha,
las nuevas circunstancias que requieren innovaciones, las nuevas
ideas y sugerencias que han surgido, etc. Una evaluación,
a lo menos anual, debe ser parte indispensable del programa de
cada iglesia en su cumplimiento de su función docente.
E.
Para ayudar en la formulación de la filosofía de
educación cristiana, y en la evaluación del programa
existente, cada iglesia debe contar con varios volúmenes
sobre esta tarea. Se recomienda especialmente el libro de Smart,
La tarea docente de la iglesia, como un buen tomo de referencia
y orientación para los pastores y los líderes laicos
que llevan la responsabilidad de dirigir el programa de educación
cristiana en las iglesias locales.
IV.
Conclusión
El
carácter de nuestro movimiento, la importancia de la educación
en general en el mundo moderno, la elevación de los niveles
culturales en todos los países, la historia de nuestra
participación en el movimiento de educación cristiana
–todo nos lleva a hacer un llamamiento nuevo a los dirigentes
de las iglesias para considerar de nuevo las bases y los procedimientos
de una buena educación cristiana en las iglesias de hoy.