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Resoluciones:


 

POSTURA BIBLICO-TEOLÓGICA
SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD

de

LA CONVENCIÓN HISPANA y BILINGÜE DE LA REGIÓN NORESTE DE LA IGLESIA CRISTIANA
(DISCÍPULOS DE CRISTO)

 


Definimos y postulamos nuestros principios y valores ético-cristianos, nuestra identidad y carácter evangélico, como también nuestra filosofía y praxis de vida social, y dentro de los parámetros inmutables de la santidad suprema de Dios, revelada y encarnada en Jesucristo. Es desde esta alta ética que enmarcamos, definimos y entendemos la pureza, la práctica y naturaleza de la sana sexualidad como expresión y complemento de afectos y necesidades humanas.

Por lo tanto, como Iglesia Cristiana Hispana fiel a nuestros principios y valores evangélicos, afirmamos que la sana sexualidad es la expresión de la intimidad normal, libre y voluntaria entre un hombre y una mujer como máximo exponentes y protagonistas del misterio creado de Dios.

Creemos que asumir una linea de tolerancia permisiva y atenuante ante el fenómeno degradante de las prácticas homosexuales, constituye un acto profanador y violador contra el buen orden, la pureza, la preservación y multiplicación de la familia y la pureza de vida conyugal legítima entre un hombre y una mujer como causa y fundamento del sano desarrollo social. Creemos que tal tolerancia sería violentar el principio de la “Nueva Vida en Cristo" para reforzar las viejas costumbres del ser humano, privándolo de experimentar una nueva dimensión del desarrollo y carácter según "El Varón Perfecto", es a saber Jesucristo.

Como iglesias constituyentes de La Convención Hispana, unidos por un pacto de amor, lealtad y voluntad libre, afirmamos nuestra ética evangélica sobre principios morales, parámetros absolutos, legados y enseñados a nosotros por las Sagradas Escrituras. Entendemos que toda práctica homosexual está totalmente opuesta a las sanas enseñanzas bíblicas. Entendemos también que escrituralmente, no hay ningún argumento teológico que legitime y justifique las prácticas homosexuales como acto aprovado por Dios. Afirmamos que la Biblia deplora tales prácticas como actos  destetables, impuros y paganos; producto de una sociedad idólatra. Por lo tanto no hay consistencia teológica que otorgue el derecho legítimo de la convivencia conyugal entre homosexuales dentro de la sociedad.

Nuestra postura contra la legalización reconocimiento y participación en el liderato eclesiástico de personas que practiquen un estilo de vida homosexual no es negociable. La Biblia enseña que quien se convierte a Dios por medio de Jesucristo entra en un proceso de regeneración humana y de integración en la nueva comunidad de redimidos, incluyendo al homosexual.
Identificamos y entendemos la homsexualidad como un mal social ante el cual la Iglesia se allega con un sentido amor redentor, sanador y reconciliador. Como comunidad de fe llamada a la vocación pastoral y apostolado evangélico en nuestra sociedad lastimada por males que desvalorizan el carácter y la dignidad de la gente, afirmamos nuestra misión y ministerio para todo ser humano, no importando cuál sea su condición moral. Nuestra visión es evangélica. Apunta hacia una pastoral responsable, imparcial e íntegra.

Creemos que la hora presente de nuestra sociedad nos reclama el desarrollo de programas, proyectos, recursos y seminarios educativos como una metodología misional que facilite a nuestras congregaciones, al laicado y al cuerpo ministerial, una pastoral contextual efectiva, pertinente y de alto respeto y compasión hacia todas las manifestaciones de la conducta humana; incluyendo el homosexualismo. Así entendemos y afirmamos la integridad moral y evangélica de nuestra Iglesia Hispana Discípulos de Cristo de la Región Noreste.

Nos compele a esta moral regeneradora las palabras del apóstol Pablo: "Por lo demás hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oisteis y visteis de mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros." Filipenses 4:8-9

Sometido el día 17 de abril de 1999
Por la Comisión Eclesiástica a la Asamblea de
La Iglesia Hispana Discípulos de Cristo–Región Noreste

 


 

Declaración de postura
Participación de homosexuales dentro de la Iglesia
Convención Hispana del Suroeste
(Discípulos de Cristo)

La Iglesia Discípulos de Cristo a nivel Nacional nos pide una definición en cuanto a nuestra postura sobre este tema. Nosotros vemos con urgencia la necesidad de esta declaración y definición en todos los niveles de nuestra iglesia. Encontramos planteos de algunos sectores de nuestra sociedad que opinan que la orientación sexual es criterio para declararla una minoría reconocida legalmente con todos los derechos propios de una minoría. No es nuestra intención definir lo que debe de hacer la sociedad en general.

Este documento expresa nuestra postura como Convención Hispana Del Suroeste en cuanto a la participación de los homosexuales, lesbianas y transexuales en la iglesia.

Históricamente, se reconocen conceptos de lo que es la iglesia; conceptos altamente influenciados por realidades sociales, políticas y económicas. Estos conceptos están experimentando constantes cambios. Por virtud de esos cambios, hoy se nos pide establecer nuestra postura en cuanto a dar participación a los homosexuales, lesbianas y transexuales en la iglesia. Esta petición está basada en la influencia que la sociedad en general esta impartiendo en la iglesia de Jesucristo. Se pretende que los homosexuales, lesbianas y transexuales sean reconocidos como un grupo minoritario con todos los derechos y privilegios otorgados a dichas minorías.

Como Convención Hispana del Suroeste afirmamos que la orientación sexual no es base para establecerlo como minoría. La iglesia es una realidad que abarca mucho más que su contexto social, político y económico. Está fundamentada en principios divinos, eternos e inalterables y aunque nuestro entendimiento sea limitado, reconocemos principios decretos por Dios que no pueden ser alterado por situaciones sociales, políticas y económicas.

La Biblia decreta en términos no ligeros que la práctica de la homosexualidad es pecado. Por tanto, nosotros como Convención Hispana del Suroeste adoptamos la posición bíblica y nos declaramos en contra de la participación de los homosexuales, lesbianas y transexuales en posiciones ministeriales y de liderato en la iglesia.

De ninguna manera esta postura exime a la iglesia de su responsabilidad de ministrar en compasión a los pecadores ya que entendemos que esta es nuestra misión como iglesia de Jesucristo.

Presentado en San Antonio, Texas
Por la Junta Administrativa a los delegados
De la Convención Hispana del Suroeste
El 22 de enero de 2000

APROBADO por Unanimidad

 


 

10ma Asamblea de la Confraternidad Nacional Hispana y Bilingüe, Julio 2000

Informe del Comité Para Redactar la Postura con Respecto a la Práctica y Participación de Personas Homosexuales en la Iglesia

En la novena Asamblea de la Confraternidad Nacional Hispana y Bilingüe de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en los Estados Unidos y Canadá celebrada en San Antonio, Texas, en junio de 1998, se aprobó el nombramiento de un comité con la encomienda de establecer nuestra política con respecto a la práctica y la participación de personas homosexuales en nuestra hermandad.

En obediencia a este mandato de la Asamblea, el comité se reunió en Indianápolis el 29 de abril del 2000 con el propósito de redactar dicho documento a ser presentado en la Décima Asamblea de la Confraternidad Nacional a reunirse en julio del 2000 en Indianápolis, Indiana.

El comité reconoce que este tema ha generado controversias, dolor y grandes preocupaciones en nuestra hermandad. Esta realidad demuestra que hay diversos puntos de vista y maneras de entender la sexualidad humana en general y la práctica de la homosexualidad en particular. Las Convenciones del Noreste, Suroeste y el Pacifico Suroeste han sometido sus posiciones sobre este asunto. Utilizando estos documentos como expresión del sentir de nuestro pueblo, el comité reconoce que la mayoría de nuestra hermandad ve la homosexualidad como una práctica pecaminosa. Por consiguiente, la inmensa mayoría de nuestra hermandad está en contra de la candidatura y la ordenación al ministerio de personas que se definan a sí mismas como homosexuales practicantes.

Recomendamos a la Confraternidad Nacional Hispana y Bilingüe reunida en su Décima Asamblea en Indianápolis en julio del 2000, que adopte la posición de no reconocer el ministerio o liderazgo de personas que se definan a sí mismas como homosexuales practicantes. Además, recomendamos que, respetando el pacto de amor que nos une a las otras expresiones de nuestra hermandad, nos comprometamos a tratar con dignidad y amor cristiano a personas que expresen otras posiciones con respecto a este asunto.

Afirmamos de igual manera nuestro compromiso cristiano como comunidad de fe de afirmar a todo ser humano que lucha con su sexualidad y su apropiada expresión a mantener una relación de amor, respeto, cuidado y compasión. Nuestra comunidad cristiana estará abierta a todos los (las) discípulos de Jesucristo que reconocen su condición pecaminosa en todas sus manifestaciones; a un compromiso a participar en una hermandad de transformación, obediencia disciplinada y crecimiento en torno a la medida de la estatura de Jesucristo como nuestro modelo y paradigma por excelencia.

El informe original fue enmendado el jueves, 13 de julio de 2000 por el comité en pleno. La versión final fue enmendada y aprobada el 15 de julio de 2000 en la Décima Asamblea de la Confraternidad Nacional Hispana y Bilingüe de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en los Estados Unidos y Canadá.

NOTA: Este documento refleja la aprobación final de la Asamblea de la Confraternidad Nacional Hispana y Bilingüe. No todos los miembros del comité estuvieron de acuerdo con la aprobación de la asamblea.

Miembros del Comité
Huberto Pimentel, Presidente
Moisés Nieves
Madge Vasquez
Ángel Bonilla
David Cortes
Xosé Escamilla
Jessica Vázquez
Carmelo Álvarez

 

 

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